Llega la hora de la merienda y el “bichito” por comer algo sabroso no tarda en picar. Team salado o dulce, son un montón las recetas que puede alegrar una juntada con amigos, familia, en pareja o, incluso, un lindo momento a solas.
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Si bien el salir a comprar algo rico al supermercado o panadería es una opción, no hay como los sabores y aromas caseros. El cocinar puede ser todo un desafío, pero desde ya es una de las actividades más lindas que acompañan al ser humano desde sus primeros tiempos.
En Argentina son muchas las opciones que pueden alegrar una merienda, desde chipas, bizcochuelos, alfajores de maicena, facturas, alfajores, torta fritas o los imprescindibles churros.
Bañados en chocolate, rellenos de dulce de leche o crema pastelera, o, simplemente con azúcar por encima, estas varillas de masa frita alegran el corazón de quien quiera que los pruebe.
Si bien su origen es desconocido, existe la teoría de que fueron exportados desde China hacia Europa, por los portugueses. Sin embargo, otra versión sostiene que los churros fueron inventados por pastores españoles para sustituir el pan fresco, ya que, su masa era fácil de producir y freír en un fuego abierto en las montañas, donde aquellos vivían.
La preparación de los churros es muy sencilla. En cuanto a los ingredientes vas a necesitar: 850 ml de agua, 500 gr de harina 0000, 10 gr de sal, aceite de girasol c/n y azúcar c/n.
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